Cría y engorde
En las piscifactorías, la trucha es sometida a un ciclo de reproducción enteramente artificial: son anestesiados para extraer manualmente huevos y semen, los alevines pasan sus primeras semanas en piscinas cerradas y luego compiten en tanques densamente poblados, lo que provoca un estrés crónico y priva a los peces de cualquier estímulo natural. Su engorde, que dura entre 9 y 20 meses, se basa en piensos procesados que no satisfacen su dieta ni replican la diversidad de presas de su hábitat, y se ajusta al color pálido que exige el mercado. Además, la cría intensiva consume hasta cinco kilos de peces salvajes por cada kilo de trucha producido y reduce su esperanza de vida de hasta 10 años en libertad a apenas uno o dos.
